Entrégale a Él tus cargas

Entrégale a Él tus cargas

1. Hecha sobre Él tus cargas.

“22 Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo.” – Salmo 55.22

Puedes amar a Dios y nunca estar con Dios. De igual forma que puedes amar los dones del Espíritu Santo y estar sin el Espíritu Santo.

2. Las cargas pesan y son difíciles.

“4 Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas.” – Mateo 23.4

Las cargas pesan por no dárselas a Dios.

Tu vida es difícil por no confiar en Dios.

3. Las cargas que no podemos llevar.

“46 Y él dijo: ¡Ay de vosotros también, intérpretes de la ley! porque cargáis a los hombres con cargas que no pueden llevar, pero vosotros ni aun con un dedo las tocáis.” – Lucas 11.46

“La carga que no suelto, me dobla. Pero cuando suelto la carga, Dios me bendice porque quedo libre.” – Francisco Jamocó

“1 Pasadas estas cosas, aconteció que los hijos de Moab y de Amón, y con ellos otros de los amonitas, vinieron contra Josafat a la guerra. 2 Y acudieron algunos y dieron aviso a Josafat, diciendo: Contra ti viene una gran multitud del otro lado del mar, y de Siria; y he aquí están en Hazezon-tamar, que es En-gadi. 3 Entonces él tuvo temor; y Josafat humilló su rostro para consultar a Jehová, e hizo pregonar ayuno a todo Judá. 4 Y se reunieron los de Judá para pedir socorro a Jehová; y también de todas las ciudades de Judá vinieron a pedir ayuda a Jehová. 5 Entonces Josafat se puso en pie en la asamblea de Judá y de Jerusalén, en la casa de Jehová, delante del atrio nuevo; 6 y dijo: Jehová Dios de nuestros padres, ¿no eres tú Dios en los cielos, y tienes dominio sobre todos los reinos de las naciones? ¿No está en tu mano tal fuerza y poder, que no hay quien te resista? 7 Dios nuestro, ¿no echaste tú los moradores de esta tierra delante de tu pueblo Israel, y la diste a la descendencia de Abraham tu amigo para siempre? 8 Y ellos han habitado en ella, y te han edificado en ella santuario a tu nombre, diciendo: 9 Si mal viniere sobre nosotros, o espada de castigo, o pestilencia, o hambre, nos presentaremos delante de esta casa, y delante de ti (porque tu nombre está en esta casa), y a causa de nuestras tribulaciones clamaremos a ti, y tú nos oirás y salvarás. 10 Ahora, pues, he aquí los hijos de Amón y de Moab, y los del monte de Seir, a cuya tierra no quisiste que pasase Israel cuando venía de la tierra de Egipto, sino que se apartase de ellos, y no los destruyese; 11 he aquí ellos nos dan el pago viniendo a arrojarnos de la heredad que tú nos diste en posesión. 12 ¡Oh Dios nuestro! ¿no los juzgarás tú? Porque en nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros; no sabemos qué hacer, y a ti volvemos nuestros ojos.” – 2 Crónicas 20.1-12

Nadie puede sentir envidia a menos que tenga un corazón Filisteo.

“Las cargas nunca las coloca Dios, las colocan tus enemigos.” – Francisco Jamocó

Cuando alguien viene a tu vida y te libera de cargas es mensajero de Dios. Pero cuando viene alguien a ponerte cargas es un mensajero de Satanás.

Lo mejor que podemos hacer en medio de las cargas es postrarnos delante de Dios, y lo peor es acudir a los hombres.

4. ¿Qué cosas nos cargan?

– Problemas familiares.

– Enfermedades.

– Las calumnias.

– La situación financiera.

– La deslealtad de la gente.

– Las malas noticias.

– Que las cosas no salgan bien.

“Es más honorable equivocarse tratando de hacer algo, que jactarse de que nunca se equivoca porque nunca hace nada.” – Francisco Jamocó

5. Aparece Jesús.

“28 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. 29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; 30 porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.” – Mateo 11.28-30

6. Entrega a Jesús tus luchas.

“6 Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; 7 echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. ” – 1Pedro 5.6-7

Primero le cuentas a Jesús tus cargas, y después se las entregas.

7. Lo más importante

“27 Acontecerá en aquel tiempo que su carga será quitada de tu hombro, y su yugo de tu cerviz, y el yugo se pudrirá a causa de la unción.” – Isaías 10.27

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